:: Artículo de David Delgado Iglesias (@daviddelgadoigl) para Bionaturex ::


Entre los objetos imprescindibles para todo amante de la naturaleza, sin duda los prismáticos ocupan un lugar privilegiado.

El mercado ofrece una gama muy amplia de modelos y precios. A la hora de elegir los prismáticos que más nos convienen, debemos valorar tanto sus características técnicas como el uso que le vamos a dar. Es evidente que también influyen otros factores como el presupuesto, las necesidades y obligaciones (no es lo mismo ser un naturalista profesional que ser un aficionado), los gustos y fobias personales… pero son factores muy particulares, por lo que no son objeto de valoración en este artículo.

prismaticosTipos de prismáticos y sus componentes

Básicamente, la estructura óptica de unos prismáticos la forman tres elementos principales: las lentes objetivos, las lentes oculares y, entre ellas, un sistema de prismas (de ahí su nombre) que transmiten y desvían la luz y "ponen derecha" la imagen, colocándola en posición correcta gracias al principio de reflexión interna total.

Según el diseño del sistema de prismas, se distinguen dos tipos de prismáticos: de porro y de prismas en tejado o en techo. Los prismáticos de porro, que deben su nombre al ingeniero italiano Ignazio Porro, tienen los prismas dispuestos de manera no lineal, lo que les da su característica forma externa con los oculares no alineados respecto a los objetivos. Por contra, los prismáticos "de techo" tienen una estructura interna más compleja, con los prismas alineados, confiriéndole así su forma recta y más compacta, de ahí que también se suelan denominar "compactos".

Cada tipo tiene sus ventajas. En general, los prismáticos de porro nos dan una mejor percepción de la profundidad, distinguiendo mejor entre el objeto enfocado y el fondo (nos proporcionan una imagen tridimensional más real). También, a igual calidad de los elementos ópticos, suelen ser más baratos que los de techo porque son más fáciles de fabricar. Los prismáticos de techo tienen un cuerpo más pequeño y son más ligeros y manejables para un mismo tamaño de los objetivos, además de contar con una montura más protegida.

Pero como es lógico, la calidad de los elementos ópticos es el factor fundamental a la hora de elegir unos prismáticos.

Lo primero que debemos hacer es huir de los  prismas "orgánicos", fabricados con plásticos y de poca calidad, y elegiremos siempre prismas minerales (de vidrio). Éstos pueden ser de dos tipos: BK-7 (vidrio de boro-silicato) y BAK-4 (vidrio de bario). Los primas BK-7 son más económicos, pero también de menor calidad. La mejor opción son los prismas BAK-4, de mayor calidad, que proporcionan imágenes más nítidas y contrastadas, además de más luminosidad gracias a su mayor índice de refracción.

En cuanto a las lentes, al igual que ocurre con los prismas, rechazaremos las orgánicas. Las lentes minerales nos proporcionarán la calidad y el rendimiento que buscamos en función del tratamiento que hayan recibido. El tratamiento de las lentes consiste en recubrimientos con capas antirreflectantes de fluoruro de magnesio que evitan o minimizan la pérdida de luz por reflejos internos y las aberraciones cromáticas, logrando así imágenes más nítidas, contrastadas, luminosas, sin reflejos y con colores más reales. Se distinguen cuatro tipos de tratamientos, que de de menor a mayor calidad son: "coated" (revestimiento parcial), "fully coated" (revestimiento completo), "multicoated" (varias capas de revestimiento) y "fully multicoated" (varias capas de revestimiento completo). A ser posible, elegiremos prismáticos cuyas lentes tengan al menos un tratamiento "multicoated". En modelos de gama alta también se pueden encontrar lentes de fluorita, que evitan más las aberraciones cromáticas y proporcionan más luminosidad.

Características ópticas principales: aumentos y abertura

Las características ópticas principales de unos prismáticos vienen designadas por dos cifras separadas por una "x", por ejemplo: "8x40". La primera cifra indica la potencia de amplificación de imágenes (en otras palabras, los aumentos que proporciona). La segunda cifra nos indica la abertura, esto es, el diámetro en milímetros de las lentes frontales o lentes objetivos.

El número de aumentos que necesitemos dependerá del uso que vayamos a dar a los prismáticos, pero en general, para observar la naturaleza se suelen usar prismáticos de 7, 8 ó 10 aumentos. A partir de 12 aumentos se hacen más patentes las vibraciones producidas al agarrar los prismáticos a pulso, por lo que ya es recomendable el uso de un trípode.

El diámetro de las lentes frontales, además de ser un factor decisivo en el tamaño y peso de los prismáticos, determina la capacidad de los prismáticos para captar la luz exterior, lo cual influye en la resolución o nitidez de las imágenes. Lógicamente, cuanto mayor sea la abertura más luz captan los prismáticos. Unos prismáticos con objetivos de 50 milímetros captan aproximadamente 1,56 veces más luz que unos con objetivos de 40 milímetros, y unas 2,78 veces más luz que unos con objetivos de 30 milímetros. Sin embargo, como veremos a continuación, el rendimiento en condiciones de poca luz también depende de los aumentos, ya que la relación entre abertura y aumentos nos proporciona otros dos factores importantes: la luminosidad relativa y el tamaño de la pupila de salida.

Luminosidad relativa y pupila de salida

La luminosidad relativa, abertura relativa o índice relativo de brillo (muchas veces llamada simplemente luminosidad), se obtiene dividiendo el diámetro del objetivo entre el número de aumentos (algunos autores elevan esta cifra al cuadrado; en la práctica no tiene mucha importancia, ya que sigue siendo factor directo de la abertura y los aumentos). Así, unos prismáticos 8x40 tienen una luminosidad relativa de 5, al igual que unos 10x50 (aunque éstos últimos poseen una mayor área colectora y captan 1,56 veces más luz). En unos 7x50 tendremos una luminosidad relativa de 7,1, mientras que en unos 8x30 será de 3,8.

Este valor nos indica el rendimiento de los prismáticos en condiciones de poca luz. En general se considera que la escala de valores para la luminosidad relativa es:
- Baja: inferior a 3,5.
- Normal: entre 3,5 y 4.
- Buena: entre 4 y 5 (ya podemos clasificar estos prismáticos como luminosos).
- Muy buena: 6 ó mayor.

De todas formas, conviene no olvidar que la calidad de los componentes ópticos también tiene su influencia, de modo que por ejemplo, en la práctica unos prismáticos 10x40 de gama alta podrían ser más luminosos que unos 8x42 de menor calidad. Igualmente, a igual calidad e igual luminosidad relativa (por ejemplo: 8x40 y 10x50), los de mayor abertura suelen tener mejor rendimiento en condiciones de poca luz.

La pupila de salida de unos prismáticos puede definirse como el haz de luz en forma de cono que sale a través de los oculares. Si cogemos unos prismáticos a una distancia de unos 25 ó 30 centímetros y miramos hacia sus oculares, podremos ver perfectamente el círculo que define este cono (ojo: si los prismas no son BAK-4 en lugar de un círculo veremos un rombo; de ahí la importancia de elegir prismas de calidad). El diámetro de la pupila de salida tiene el mismo valor que la luminosidad relativa, ya que al igual que ésta se obtiene dividiendo el diámetro del objetivo entre el número de aumentos, y nos indica la cantidad de luz que llega a nuestros ojos.

Cuando observamos a través de los oculares, obtendremos un mayor rendimiento si situamos nuestra pupila justo en la pupila de salida de los prismáticos. En una persona adulta, la pupila no suele dilatarse en condiciones normales más allá de 5 milímetros (con las lógicas variaciones de unas personas a otras), por lo que en general se acepta que una pupila de salida de 5 milímetros tiene el tamaño ideal. Si es menor, la observación a través de los prismáticos podría resultar incómoda. Si es mayor, no seremos capaces de aprovechar toda la luz que los prismáticos nos transmiten, especialmente de día, ya que en visión nocturna nuestra pupila se dilataría más (hasta 6 ó 7 milímetros).

Campo de visión

Al observar a través de unos prismáticos, nuestra visión abarca un área determinada. El campo de visión es la anchura, medida en metros, del área visible a través de los prismáticos a una distancia de 1.000 metros (aunque a veces viene expresada como la achura en pies a una distancia de 1.000 yardas). Por ejemplo, si unos prismáticos nos indican que tienen un campo de visión de 122 metros, significa que abarcaremos una porción de 122 metros de la línea perpendicular a nuestra visión que se encuentra a 1.000 metros de distancia. Con el siguiente dibujo se entenderá mejor:

campodevision


A veces se expresa en grados, llamándose entonces campo visual angular o ángulo de visión. Multiplicando los grados por los aumentos, obtenemos el campo visual aparente, que es un dato más útil para comparar el ángulo de visión entre prismáticos con diferentes aumentos.

Los aumentos influyen de manera directa en este factor, de modo que a más aumentos, menor será el campo de visión. A modo de ejemplo, pues las cifras varían de unos modelos a otros, unos prismáticos de 7 u 8 aumentos pueden tener un campo de visión de alrededor de 130 metros, en unos de 10 aumentos estará cercano a los 100 metros, y en unos de 16 aumentos será de unos 70 metros aproximadamente.

Para un naturalista, el campo de visión es un factor importante, ya que mientras mayor sea, más fácil nos resultará localizar los objetos. Es especialmente útil para seguir animales en movimiento, sobre todo si el movimiento es rápido y se encuentran relativamente cerca. Con un buen campo de visión conseguiremos que no se nos "escapen".

Enfoque

El enfoque de la imagen se realiza girando una rueda o cilindro central, o en algunos modelos mediante una leva (mecanismo más cómodo y rápido, algo similar al zoom de las cámaras fotográficas). Es importante comprobar la distancia mínima de enfoque, pues muchas veces podríamos encontramos, por ejemplo, con aves situadas a muy poca distancia. Por tanto, nos interesa que sea lo más baja posible. Si unos prismáticos pueden enfocar un objeto que está a 8 metros de distancia, podemos considerar que la distancia mínima de enfoque es buena; a partir de ahí, mientras menor sea, mejor.

La mayoría de prismáticos también cuentan con un sistema corrector de dioptrías, normalmente situado en el ocular derecho, pues es habitual que no tengamos la misma capacidad de visión en ambos ojos, aunque no nos demos cuenta de ello. Para usar este sistema, primero se mira sólo por el ocular izquierdo (suponiendo que el sistema corrector está en el derecho) y se enfoca al objeto con la rueda central, y después se mira sólo por el ocular derecho y se enfoca usando el sistema corrector situado en dicho ocular.

Hay que indicar que existen algunos modelos sin rueda de enfoque, ya que están "pre-enfocados" para una visión nítida a partir de cierta distancia, normalmente alrededor de 15 metros.

Distancia de acomodación ocular

Otro aspecto a tener en cuenta es el llamado "eye relief", alivio del ojo, relieve ocular o distancia de acomodación ocular. Es la distancia que debe haber entre nuestros ojos y los oculares para que el diámetro de nuestra pupila iguale al de la pupila de salida, y por tanto, observemos iluminado todo el campo visual. Mientras mayor sea esta distancia, más cómodo nos resultará mirar por los prismáticos. En general, la visión resultará cómoda a partir de 1 centímetro; tener que acercar más los ojos nos provocará fatiga ocular. Y es un factor especialmente importante para observadores que necesiten gafas, en cuyo caso la distancia de acomodación debe ser de alrededor de 1,5 centímetros.

Montura

La montura de los prismáticos determinará su resistencia frente a agentes externos ambientales, como la lluvia o el polvo. Suelen estar recubiertos de goma o caucho que les protegen de golpes, además de facilitar el agarre. Al hablar de la resistencia al agua, hay que distinguir entre "water resistant", que resisten salpicaduras, y "water proof", que resisten su manejo bajo la lluvia e incluso pueden ser sumergibles. En varios modelos de gama alta, el interior está relleno de gas nitrógeno o de gas argón, que impiden que se empañen los componentes ópticos a bajas temperaturas y previenen la oxidación interna.

¿Para qué los vamos a usar?

Una vez vistas las características técnicas, entramos ahora en el segundo aspecto que vamos a valorar para elegir unos prismáticos: su uso. Pensemos que, por supuesto, hay prismáticos mejores y peores, pero lo más importante es que hay prismáticos más y menos adecuados al uso que les queremos dar. A modo de orientación (no se pretende sentar cátedra ni estar en posesión de "la verdad absoluta"), se citan a continuación diferentes actividades en la naturaleza y los modelos de prismáticos más adecuados a cada una de ellas según sus características principales (aumentos y abertura).

Iniciación, observación en general

Cuando uno se inicia en el apasionante mundo de observar la naturaleza y quiere ver "de todo un poco", seguramente se sentirá más satisfecho con unos prismáticos 8x40, por ser luminosos, con amplio campo de visión y de tamaño y peso medio. Además de ser buenos para ornitología, se defienden bien en otros usos. Otras opciones interesantes son 8x30 (menos luminosos, pero también menos pesados), 8x42 y 10x50.

Ornitología

Como hemos indicado, unos 8x40 son una buena opción para la observación de aves, especialmente para iniciarse en este mundo. Con su campo de visión podremos seguir aves en vuelo, y su potencia y luminosidad nos permitirán apreciar detalles en el plumaje. Pero dentro de la observación de aves podemos tener distintas necesidades que nos hagan decantarnos por modelos muy diferentes. Por ejemplo:
- Para la observación de aves a grandes distancias, como puede ser en alta montaña, se necesitan más aumentos, pudiendo optar por unos 10x40, 10x42 ó (si el peso no es problema) 10x50. Si observamos desde un lugar fijo, podemos hacer uso de trípode y optar así por modelos de más aumentos, como unos 12x50.
- Para observar aves desde embarcaciones, es preferible optar por unos 7x42 ó 7x50, minimizando así las vibraciones producidas por el balanceo de la embarcación.

Condiciones pobres de luz (amanecer, atardecer, lluvia, lugares oscuros...)

Si queremos observar fauna en condiciones pobres de luz, la luminosidad de los prismáticos será el factor más importante, así que debemos optar por modelos tipo 7x50, tal vez los más usados para estos menesteres. Dependiendo también de la potencia que necesitemos y de otros factores como las vibraciones, peso, etc. podríamos usar también unos 7x42, 8x50, 8x56 ó 10x56.

Montañismo, trekking

En este caso lo que prima es el tamaño y peso, por lo que se optará por modelos tipo 8x30 ó 7x30. Hay que indicar que existen modelos más compactos y cómodos de transportar, como 8x20 y 8x24; sin embargo, este tipo de prismáticos tan pequeños no son indicados para actividades en la naturaleza.

Astronomía

No sólo de telescopio vive el aficionado a la astronomía, ya que unos prismáticos también pueden ser un buen instrumento para la observación del cielo nocturno. En este caso buscaremos prismáticos con un pupila de salida de 6 ó 7 milímetros, por lo que nos decantaremos por modelos 7x50 y 8x56 entre los de tamaño medio-grande, y 10x70 y 11x80 entre los grandes. También se suele usar 10x50, aunque su pupila de salida es de 5 milímetros.

Consejos finales

Una vez que conocemos las características técnicas de los prismáticos y a qué usos se ajustan más, llega el momento de "salir de compras". Este artículo no tiene como objetivo recomendar marcas o modelos concretos ni hacer comparativas. Simplemente aquí van una serie de consideraciones generales:

1. Antes de decidirse por un modelo, conviene comparar varios y probarlos. Las pruebas, a ser posible, deben ser en condiciones adversas, ya que así demostrarán su verdadero potencial, porque en condiciones óptimas casi cualquier modelo podría parecernos bueno. Probaremos al menos la calidad y características del sistema óptico (nitidez, color, contraste, luminosidad, distancia mínima de enfoque, campo de visión, etc.), la articulación entre las dos partes, el movimiento de la rueda de enfoque, el agarre y el estado general (que no tenga arañazos, suciedad o humedad, entre otros).

2. Los prismáticos hay que comprarlos en tiendas especializadas donde nos puedan aconsejar, incluso aunque nuestro presupuesto sea bajo. Por supuesto, nada de ir a "los chinos" o similares.

3. Procuraremos, si nuestro presupuesto lo permite, que los prismas sean BAK-4. Si no nos indican el tipo de prisma con el que están hechos, podemos averiguarlo mirando a las pupilas de salida. Si son perfectamente circulares, entonces los prismas son BAK-4, Si son cuadradas, romboidales, o un círculo con 4 esquinas oscuras, entonces los prismas son BK-7.

4. En cuanto a las lentes, como ya se ha apuntado, procuraremos que tengan al menos un nivel de tratamiento antirreflectante "multicoated".

5. Aunque el precio nos puede dar una idea de la calidad, hay que tener en cuenta que no siempre el modelo más caro es el mejor, y muchos modelos económicos tiene una gran relación calidad/precio. Así que no nos tiremos de cabeza a lo más caro sin estar seguros de lo que hacemos. En revistas y Webs especializadas se pueden encontrar comparativas que nos ayuden a clarificar en qué modelos merece más la pena invertir.


Artículo de David Delgado Iglesias escrito para Bionaturex. Publicado bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA 3.0. Si va a reproducirlo, cite al autor y a Bionaturex.

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