:: Nota de prensa de SEO/BirdLife. 4/11/2014 ::


En los últimos 30 años Europa ha sufrido una grave disminución de aves comunes, unos 421 millones de ejemplares menos. Así se desprende de los programas de seguimiento a largo plazo que se llevan a cabo en 25 países y cuyos resultados acaban de publicarse en la revista científica Ecology Letters. Ésta acaba de publicar un estudio realizado por la Universidad de Exeter, la Royal Society for the Protection of Birds (RSPB) y el Pan-European Common Bird Monitoring Scheme (Plan Paneuropeo de Seguimiento de Aves Comunes o PECBMS), del que forma parte SEO/BirdLife y al que contribuye con los datos obtenidos en España gracias a los Programas de Seguimiento de Aves.

SEO/BirdLife aporta información al índice de aves europeo a través del programa Sacre que está en marcha desde el año 1996. Se empezaron a incorporar los datos al Programa Europeo en el año 2003, explica Virginia Escandell, del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife. Al igual que en Europa, todo el trabajo de campo es realizado por voluntarios aficionados a la ornitología, cerca de 1.000 personas que colaboran cada año participando en un gran proyecto de Ciencia Ciudadana.

“A escala española los resultados coinciden con los obtenidos a escala europea, las poblaciones de aves que más descienden son las asociadas a medios agrarios. Destacan tres especies que llevan en continuo descenso desde hace varios años: alcaudón real (Lanius meridionalis), perdiz roja (Alectoris rufa) y tórtola común  (Streptopelia turtur). Las tres están asociadas a mosaicos agropecuarios, extensiones de terreno en las que se intercalan cultivos, lindes, árboles aislados y zonas de matorral. El alcaudón real es la especie con declive más acusado en España, con un 65%. La perdiz roja y la tórtola europea tienen un descenso del 37% y el 25% respectivamente.

Resultados en Europa: 421 millones de individuos menos

“La biodiversidad está sufriendo un declive global sin precedentes”, afirman los autores del trabajo sobre la evolución de las poblaciones de aves en Europa en los últimos 30 años. El estudio publicado en Ecology Letters indica una disminución de 421 millones de individuos en ese periodo. Y alrededor del 90% de estas pérdidas proceden de las 36 especies más comunes en el continente europeo, incluyendo gorriones, alondras, perdiz pardilla y estorninos. Los esfuerzos para disminuir esta pérdida, señalan los ornitólogos, se han enfocado en las especies más raras, que son las que están en mayor riesgo de extinción, y se ha puesto menos interés en las especies más comunes, a pesar de su gran importancia en términos de funcionalidad de los ecosistemas y provisión de servicios ambientales.

En España ocurre algo similar. “El trabajo de campo realizado por miles de voluntarios en las dos últimas décadas nos determina que el 35% de 107 aves comunes están experimentando un declive en sus poblaciones”, explica Juan Carlos del Moral, responsable del Área de Seguimiento de Avifauna de SEO/BirdLife.  Por otro lado, se detecta evolución positiva de la población de otras 38 especies. En el caso de la tórtola turca ese aumento es muy notable, mientras que en las demás ese incremento es moderado.

El trabajo sobre la evolución de las aves en toda Europa ha usado datos acumulados durante 30 años sobre 144 especies de aves y ha examinado las tendencias sobre la abundancia y la biomasa de aves a lo largo del continente. La conclusión es que las dos cosas, abundancia y biomasa aviar, están decreciendo, y la mayor parte de ese declive se debe a la pérdida de las especies más comunes. Los autores inciden en la necesidad de dirigir los esfuerzos de conservación a esas aves comunes, olvidadas en las políticas de conservación, pero cuya desaparición masiva tiene un efecto notable sobre los ecosistemas y sobre el bienestar humano debido a la pérdida de biomasa y de servicios ecosistémicos que prestan.

Aves fundamentales para el ser humano

Richard Inger, investigador de la Universidad de Exeter y coautor del estudio en Ecology Letters, afirma: “Es muy preocupante que las especies más comunes de aves están disminuyendo, porque es un grupo del que el ser humano se beneficia mucho. Cada vez es más claro que la interacción con el mundo natural y la vida silvestre es fundamental para el bienestar humano y la pérdida significativa de aves comunes podría ser bastante perjudicial para la sociedad humana.”

Richard Inger recuerda que las aves proporcionan múltiples beneficios para la sociedad. Ayudan a controlar las plagas agrícolas y son importantes dispersores de semillas. Además, para muchas personas las aves son la principal forma en que interactúan con la vida silvestre, escucharndo su trino, disfrutando de la vista de las aves en su entorno local, alimentando a las aves de jardín y a través de la afición de la observación de aves.

La mayoría del descenso de aves se atribuye a pérdidas considerables de relativamente pocas aves comunes, pero no todas las especies comunes están disminuyendo. Petirrojos, herrerillos y mirlos van en aumento. Las poblaciones de algunas especies más raras también han mostrado un incremento en los últimos años: esto es probable que sea el resultado de las acciones de conservación directas y protección legal en Europa.

El responsable de Seguimiento e Investigación de Aves de la RSPB, Richard Gregory afirma: “Esto es una señal de alarma que nos envían las aves. Está claro que estamos manejando el medio ambiente de una forma que es insostenible para muchas de nuestras especies familiares”. Gregory añade: “Las especies escasas cuyas poblaciones han aumentado en el marco temporal de este estudio se han beneficiado de políticas de protección por toda Europa, como es el caso de la cigüeña blanca o el aguilucho lagunero, pero las especies comunes no cuentan con esas protecciones”. Por eso, considera el responsable de la RSPB, es esencial conservar a la vez las especies y sus hábitats. Una línea de trabajo que es precisamente la que defiende BirdLife International con la red de IBAs o Áreas Importantes para las Aves y la Biodiversidad.

Petr Vorisek, del Pan-European Common Bird Monitoring Scheme, cuyos datos han servido para realizar el estudio publicado en Ecology Letters afirma: “El estudio trae un mensaje muy importante para la conservación en Europa”. Los esfuerzos de conservación tienden a concentrarse en las especies más raras, pero la investigación sugiere que los conservacionistas también deben abordar las cuestiones que afectan a las aves comunes, por ejemplo las que se asocia tradicionalmente con las tierras agrícolas.

Las causas del declive

Para los autores la disminución de las poblaciones de aves comunes se puede vincular a los métodos de cultivo modernos, el deterioro de la calidad del medio ambiente y la fragmentación del hábitat, aunque la importancia relativa de estas presiones aún no está clara. Sin duda, defienden, es necesario realizar mayores inversiones en conservación y los esfuerzos deben dirigirse a programas de mejora ambiental a escala general. Debería llevarse a cabo mejoras ambientales en los espacios urbanos para hacerlos más verdes y poner en marcha unos sistemas agrícolas más respetuosos con la naturaleza y menos industrializados.

En el mismo sentido se manifiesta Juan Carlos del Moral, de SEO/BirdLife. Los datos para España muestran un acusado descenso de las aves ligadas a ambientes agropecuarios: “Con los muestreos del programa Sacre realizados entre 1998 y 2014 y considerando 25 especies de forma conjunta que desarrollan la mayoría de su ciclo biológico en los medios agrícolas, se encuentra un declive de un 22,3% en dicho periodo”. Según Del Moral, la agricultura actual,  industrializada y con intensivo uso de agroquímicos, altera los paisajes tradicionales y afecta a la cadena trófica en los ecosistemas. Especial preocupación reviste el uso de los pesticidas neonicotinoides a los que recientes estudios señalan como causantes de potentes impactos en las aves y la biodiversidad en general.

Referencia bibliográfica:
Common European birds are declining rapidly while less abundant species’ numbers are rising. Ecology Letters, noviembre 2014