:: Nota de prensa del CSIC. 25/06/2013 ::

Cuando en 2008 investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) hallaron en el mejillón una nueva clase de péptidos antimicrobianos, la myticina C, comenzaron a comprender el sistema inmune de estos bivalvos y a estar más cerca de desarrollar tratamientos preventivos. Estos moluscos, como el resto de invertebrados, no son capaces de desarrollar una inmunidad adquirida. Además, al ser organismos filtradores, pueden llegar a acumular una gran cantidad de bacterias y virus.

 


Cerca de 350 investigadores de todo el mundo se dan cita en Vigo para presentar los últimos avances en investigación del sistema inmunológico de moluscos, peces y crustáceos. Organizada por el CSIC, la I Conferencia Internacional en Inmunología de Peces y Moluscos, se adentrará, desde hoy hasta el 28 de junio en el Centro Cultural Novacaixagalicia, en los mecanismos que emplean estos animales para defenderse ante una infección.


El congreso, que cuenta con la colaboración de la Sociedad Internacional de Inmunología de Peces y Moluscos, ha sido inaugurado hoy en un acto que ha contado con la asistencia del presidente del CSIC, Emilio Lora-Tamayo, el vicepresidente de Investigación Científica y Técnica del CSIC, Antonio Figueras, el director del Área de Financiamiento de la Axencia Galega de Innovación de la Xunta de Galicia, Benito Fernández, el presidente de la Sociedad Internacional de Inmunología de Peces y Moluscos, Guiseppe Scapigliati, y el segundo teniente de alcalde y concejal del Área de Seguridad, Movilidad y Gestión Municipal del Ayuntamiento de Vigo, Carlos López.
“Durante muchos años se pensó que la respuesta inmune específica era la más importante para la supervivencia de los seres vivos. Recientemente se ha descubierto que la respuesta inmune innata, aquella que se activa cuando detecta elementos ajenos, como los microorganismos del mar o las variaciones de temperatura, tiene una gran importancia para coordinar la defensa frente a las infecciones”, explica la investigadora del CSIC en el Instituto de Investigaciones Marinas Beatriz Novoa.


La aparición de microorganismos resistentes a nuevos tratamientos dificulta el control de las enfermedades, especialmente en acuicultura. “Las enfermedades son uno de los principales problemas que afectan a la rentabilidad de esta industria, ya que en muchos casos no existe un tratamiento efectivo, una vacuna”, detalla Novoa.


Los peces y los moluscos son muy sensibles a los posibles cambios de temperatura o a la presencia de contaminantes. “En los últimos años, se están empleando distintos parámetros de la respuesta inmune que tienen estos animales marinos para evaluar los niveles de toxicidad en el medio acuático y la contaminación”, agrega la investigadora del CSIC.


Genes con interés biotecnológico


Esta conferencia internacional será también una oportunidad para que los investigadores que llevan a cabo trabajos de genómica con estos animales profundicen en su comportamiento, variación individual y respuesta ante el cambio global.


Científicos como los estadounidenses John Liu Zhanjiang, de la Universidad de Auburn, y Steven B. Roberts, de la Universidad de Washington, o el británico Simon MacKenzie, de la Universidad de Stirling, aportarán algunas de las claves de estos mecanismos con aplicaciones potenciales en medicina, alimentación y cosmética.
“La riqueza y la diversidad genética de los animales acuáticos es algo que debemos conocer y, sobre todo, preservar. Uno de los objetivos prioritarios de estas investigaciones es la biotecnología azul, basada en aplicar métodos de biología molecular a los organismos acuáticos con el fin de usar estos animales o sus derivados para diversos fines, como el desarrollo de nuevos medicamentos”, detalla la investigadora del CSIC.


La Sociedad Internacional de Inmunología de Peces y Moluscos se estableció en 2010, pero sus orígenes se remontan a 1990, cuando los primeros inmunólogos de peces de los países nórdicos comenzaron a colaborar para reducir las enfermedades en algunas especies cultivadas. “Decidimos proponer Vigo como sede de este primer encuentro internacional porque trataremos temas muy relacionados con Galicia, que lidera la producción acuícola española con una producción anual que ronda las 210.000 toneladas”, concluye Novoa.